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El comportamiento de los niños.Aquí podrá ver el comportamiento de los niños, el cual le puede ayudar mucho para que observe el por qué sus hijos actúan así, algunas consecuencias para que usted las trate de evitar.
domingo, 3 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
El Bullying
El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o
físico producido entre estudiantes a lo largo de un tiempo determinado. El tipo
de violencia que más se presenta es el emocional y ocurre con mayor frecuencia
en el salón de clases y patio de las escuelas. Las principales víctimas de este
grave problema son niños y niñas que comienzan la etapa de la adolescencia.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza por conseguir la intimidación
de la víctima, implicando un abuso de poder por un agresor más fuerte que
aquella. El niño maltratado queda expuesto física y emocionalmente ante el
maltratador, generando una serie de secuelas psicológicas. Así, el acosado vive
aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y se muestra muy nervioso,
triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación
puede hacer que la victima piense en el suicidio.
Su objetivo es intimidar, reducir, someter, y consumir, emocional e
intelectualmente, a la víctima, con el fin de obtener algún beneficio para
quienes acosan o satisfacer una necesidad de dominar, agredir, y destruir a los
demás. También buscan destruir al que se resiste, al diferente, al que
sobresale académicamente, etc.
El niño que practica el Bullying busca obtener el reconocimiento y la
atención de los demás, llegando a aprender a relacionarse basándose en la
exclusión y el menosprecio de otros.
Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero esta rodeado
de una banda o grupo de acosadores que se suman al comportamiento de hostigamiento
contra la víctima. Esto se debe por la falta de una autoridad, por ejemplo, un
profesor, un familiar, etc. para que ponga límites a este tipo de conductas.
Algunos beneficios de tener amigos
- La amistad aporta innumerables e irreemplazables beneficios que perduran toda la vida:
- Aprenden poco a poco a dar y a recibir. Ya que aprenden valores de otros o actitudes, ya sean buenas o malas.
- Aprenden a controlar su carácter. Pues luego en la familia como hay más confianza no les importa si se enojan o no, sin embargo cuando es entre amigos, se quedan con el –que tal si ya no me habla, -que va a decir de mí, y así se les va haciendo costumbre, mejorando su carácter.
- Son más comprensivos. Debido a que ven la situación de su amigo, tratan de ayudarlo, darle consejos, haciéndose una mejor persona y que esa amistad dure por mucho tiempo, si es una sana amistad, servirá mucho en el futuro.
- Practican el cooperativismo mutuamente.
- A los amigos les tienen más confianza que a sus padres, por lo tanto son sus consejeros, pueden guiarse en el ejemplo de ellos.

Los
maestros pueden ayudar a que se relacionen, ya que cuando se hace el trabajo en
equipo se conocen más, comparten ideas, se conocen más, se expresan y resuelven
los conflictos.
Un niño que no
tiene amigos, es fácil de identificar, no participa en clase, no va a las
fiestas de sus amigos, son muy tímidos, a veces es porque no quieren separarse
de sus padres, así que los padres los tienen que ayudar a no mimarlos, lo que
veíamos anteriormente.
El comportamiento de los niños en la escuela
El niño mal educado en la familia probablemente reproducirá en la escuela
los hábitos que ha aprendido. Ni respetará, ni empatizará con los profesores,
ni con sus compañeros.
Mediante la socialización los niños tienen la oportunidad de hacer
amistades; relación donde está la comprensión, confianza, intereses comunes y
valores compartidos.
Tal vez algunos niños influenciados por el comportamiento de sus padres
sean más abiertos, les gusta conversar y conocer gente nueva; se integran más
fácilmente en la escuela, participan en los juegos, comparten las tareas con
sus compañeros, son invitados a los cumpleaños, etc. Para otros sin embargo, le
es muy difícil lograr relacionarse con otros niños dentro y fuera de la
escuela.
La importancia de motivar a nuestros hijos a relacionarse con otros niños,
radica en una sana personalidad. Ya que esto permitirá a los niños aprender a
evitar conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente ocurran. Los niños manejarán muchos tipos de conductas en la escuela, como en la casa, sin embargo es importante que sepan de que manera actúa su hijo, pues hay veces que son muy callados, latosos, envidiosos, y manifiestan esa conducta por una razón, la cual los padres deben de conocer para que más adelante no tenga problemas el niño.
viernes, 1 de junio de 2012
¿Por qué sobreprotegen a sus hijos?
Los padres dan amor
a sus hijos porque es lo que sienten, pero existen otras muchas razones de dar,
ayudar y obsesionarse por los hijos:
- Dar para apoyar
la propia autoestima: una persona que nunca se siente bien consigo mismo
intenta compensarse demostrando que puede ser un buen padre o una buena madre.
- Dar para compensar
con creces la privación anterior: una frase muy común en los padres es "no
quiero que mi hijo sufra todo lo que yo he sufrido". Y les dan cosas que
no merecen, está bien que quieran lo mejor para sus hijos, pero esa no es la
manera.
- Dar para
compensar la ausencia del otro padre. Uno de los padres puede ser alcohólico,
egoísta, estar enfermo, ser indiferente o tratar mal al niño; de esta forma, el
otro se siente culpable y teme que el niño crezca con problemas emocionales si
esta falta no es compensada, sin aliviar de todas formas la falta del otro
padre. De ambos es la responsabilidad, sin embargo, a uno le deja de importar
pero pueden consultar ayuda profesional y una buena comunicación.
- Dar para
compensar la propia ausencia. Los padres están muy preocupados por su trabajo y
están muy poco tiempo en casa; para compensar su ausencia les dan muchos regalos,
cambiando eso por el amor, tal vez llegan muy cansados, pero hay que ponerles atención.
- Cada vez que el
niño hace berrinche, para tranquilizarlos y no escucharlos le consiente lo que
quiere. Así el niño aprende a cambiar su comportamiento a cambio de soborno y
aprende a manipular a sus padres; cada vez las pataletas serán más grandes para
conseguir más.
Cuando en una
familia nace un niño con algún problema, el mundo se le viene encima y es
probable que no sepan cómo actuar. Lo mejor es buscar ayuda profesional, pero
en casa se debe dar una educación como si se la diéramos a su hermano que ha
nacido completamente sano.
Algún día los
padres faltarán y los hijos no sabrás enfrentarse solos a las cosas más
sencillas de la vida, porque siempre hubo alguien que se lo hacía porque lo
quería mucho y quería que fuera feliz. Y ahora está triste y deprimido porque
no es capaz de valerse por sí mismo.
Los padres con
mensajes indirectos pueden llegar a influir tanto en la vida de un hijo que
lleguen a transmitirle el miedo a que el hijo se independice y pueda valerse
por sí mismo, con el terror de que el hijo pueda verse en una situación de
riesgo o de dolor. Las expectativas de los padres se convierten en la del hijo,
las ideas y juicios de éstos se interiorizan en el hijo y se proyectan en
amigos y amantes.
Muchas veces los
padres esperan tanto de los hijos, son tan exigentes, que los hijos, cuando son
mayores, necesitan a alguien del que depender, ya sea amigo o compañero
sentimental, igual que antes dependían de sus padres. Hasta podría ocurrir que
esos niños, de mayores, intenten cambiar y hacer a su gusto a esa persona, de
la misma forma que intentaba hacer su padre cuando era pequeño, pero el
problema está en que es probable que nunca encuentren el ideal de persona, las
relaciones se hacen difíciles, se hacen demasiado perfeccionistas y no llegan a
sentirse llenos, siempre piensan que les falta algo, aunque a lo mejor esa
persona es maravillosa, pero no se dan cuenta y se decepcionan.
También puede pasar
que los niños que en su infancia han sido muy queridos, se han sentido tan
abrumados que cuando son adultos tienen miedo a una relación estable, una
relación que les absorba.
La cuestión no está
en educar bien o mal a un hijo, los padres que quieren a sus hijos desean su
felicidad, pero hay que saber diferenciar si lo que intentan conseguir es la
felicidad del hijo o la suya propia.
Esto no quiere
decir que todo niño sobreprotegido en la infancia vaya a tener los mismos
síntomas en su edad adulta. Aunque existen más probabilidades de que esos
efectos sean más negativos que positivos.
La sobreprotección Familiar
Los padres
sobreprotectores son aquellos que se pasan horas vigilando y preocupándose por sus hijos. Todo esto lleva a una dependencia tanto de los padres hacia los hijos como de
los hijos hacia los padres, aparentemente puede parecer una relación
estupenda, pero puede traer grandes problemas en el futuro de los hijos.
Un niño que ha
crecido en un ambiente de excesiva atención, preocupación asfixiante o con los
deseos de los padres convertidos en obligaciones o expectativas demasiado altas
para la capacidad del hijo, puede encontrarse en su edad adulta con graves
problemas. Se debe aceptar al hijo tal y como es, sea cual sea su físico, sus
virtudes, personalidad, forma de ser, etc.; no hay que obsesionarse con el
niño; enseñarle las cosas que no sabe y no hacerlas por ellos, aunque lo hagan
mal o tarden mucho tiempo; evitar el miedo asfixiante hacia los hijos,
desgraciadamente lo que les tenga que suceder les sucederá; no imponerle los
sueños de los padres no cumplidos de pequeños, ellos tienen sus propias ideas y
hay que aceptarlas aunque no coincidan con las de sus padres; saber que el hijo
es capaz de lo que se proponga, animarlo en sus intentos y no creer o tener
miedo al fracaso; utilizar la comunicación como ejercicio diario, escucharlo,
comprenderlo y ponerse en su lugar, aunque sus ideas o convicciones sorprendan
o no se piense igual; alabar sus virtudes o logros y reconocer sus fallos;
fomentar su independencia hasta lograr su autonomía; animarlos a demostrar sus
sentimientos, sean de alegría o tristeza; interesarse en la vida del hijo, pero
no querer controlarla.
Los padres piensan
que amar es hacer el camino más fácil a los hijos, cuando realmente, además de
amor, lo que necesitan es:
- Adaptación y
reconocimiento de lo que realmente es.
- Respeto y
tolerancia de sus ideas y sentimientos.
- Libertad para
tomar decisiones.
- Apuntalar las
cualidades y aceptar sus limitaciones.
- Potenciar la
creatividad.
- Oportunidad de
compartir los sentimientos de pérdida, dolor o rabia.
En los primeros
años de la infancia, los hijos no podrían sobrevivir si les obligaran a ser
ellos mismos, pero cuando crecen se les debe alentar en su independencia y
reducir la necesidad de sus padres.
El comportamiento de los niños en la casa
Inculcar valores es
un proceso constante y no un programa de una sola vez. Los padres y otras
personas pueden comenzar a inculcar valores cuando sus hijos son pequeños,
continuar con el proceso a través de la primaria, secundaria, e ir más allá.
La mayoría de los
niños se comportan por la manera en la que los padres los educan, nadie puede
decir la manera en la que los van a educar, sin embargo hay técnicas básicas
para ayudar a los niños; la más sencilla y ayuda mucho es la comunicación entre
padres e hijos, pues cuando se logra resulta una gran confianza, pues conforme
va creciendo podrá platicar sobre lo que les pasa, aparte de que cuando eres
escuchado y comprendido por otra persona es muy agradable, provocando que el
niño tenga muchos sentimientos buenos hacia la persona que los escuchó, de esta
forma existirá una comunicación mutua. Lo mejor es no perderla, ésta se puede
perder al hacer comentarios que al niño no le agradan, por la forma en la que
les hablen, por miedo a que los regañen o los critiquen, así que es muy
recomendable pensar la forma en la que les van a hablar a los niños.
Otra cosa
importante es que algunos padres piensan que la forma de comportarse es
hereditaria y cuando sus hijos hacen algún desastre o algo, en vez de
corregirlo, orgullosamente dicen “así era yo, déjalo”. Así que toman esas
actitudes, pero están en un error porque mediante el aprendizaje adquirirán
conocimientos, valores, conductas, actitudes, etc.
Por ejemplo las
primeras respuestas sociales de los bebés son hacia los adultos, otros bebés y
niños, aunque no hablen demuestran lo que les disgusta, lo que les gusta, lo
hacen con sonrisas, gestos, llantos. Así también los bebés van tomando
comportamientos de los adultos, comienzan con gestos y conforme van creciendo
adquieren las conductas, por eso es verdad que tiene que poner un buen ejemplo
para que ellos aprendan la manera adecuada de comportarse.
Un problema de los
padres es que vuelven a sus hijos dependientes a ellos, ya que les solucionan
sus problemas, en vez de que les ayuden a buscar todas las soluciones
necesarias. Sobre todo porque cuando les pasa algo, la mayoría corren a
auxiliarlos y está mal, porque no los ayudan a pensar, de esta manera los
vuelven dependientes a ellos, ya que se van acostumbrando a que todo les
solucionen y cuando los padres quieren
que ellos arreglen las cosas, es demasiado tarde, causa una frustración en los
padres y sinceramente ellos tienen la culpa, así que es más difícil cambiar
estas conductas.
Así como cuando los
niños hacen berrinches, los adultos tratan de que no lloren, para evitar este
llanto hacen cualquier cosa para callarlos, pero esto les afecta porque después
se vuelven caprichosos y todo van a querer, de esta manera es más difícil
porque los niños van a tratan de hacer todo lo posible por conseguir todo lo
que quieren, de ésta manera los niños manipulan
a sus padres, en vez de que sea al revés; así los niños cambian su
comportamiento, la mayoría son inmaduros, no saben resolver sus problemas o
tomar decisiones solos. Estos pueden cambiar al momento en el que se relacionan
con otras personas o niños, cuando se sienten en confianza existe una amistad,
de esta manera van compartiendo sus experiencias, gustos, van formando grupos
sociales.
lunes, 28 de mayo de 2012
Programas televisivos producen conductas violentas entre los niños
Programas televisivos producen conductas violentas
entre los niños
La radio y televisión culturales
deben ofrecer nuevas posibilidades a la población infantil.
En el Taller sobre el chiste como
reproductor de la violencia de género organizado por la Secretaría de los
Migrantes y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se evidenció la
violencia que se filtra en el manejo cotidiano del lenguaje en lo que pareciera
ser la expresión de una naturaleza cultural que despertó las interrogantes
sobre el origen de una propensión casi innata a los comportamientos violentos.
Frente a tal cuestionamiento resulta propicio atender los señalamientos que la
académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, María
Guadalupe Cortés Osorno, hace respecto a la figura tutelar que la televisión
juega en la formación de niños y jóvenes: “A la edad de 15 años, cada persona
ha presenciado un promedio de siete mil 300 crímenes a través de la televisión.
Así, la exposición continua a esta programación genera la elevación del umbral
de tolerancia frente a los hechos sociales violentos de la vida cotidiana y se
pierde la capacidad de asombro y de solidaridad para combatir los delitos, el
abuso de cualquier tipo hacia la niñez o la brutalidad hacia las mujeres”.
Datos del Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en México revelan que los niños en
México invierten anualmente un promedio de 2 mil horas dedicadas a ver la
televisión, mientras que a la escuela dedican sólo 700 horas. A esto hay que
añadirle que en la escuela, ahora las tareas deben ser investigadas por medio
de Internet (pues tiene información más actualizada y que es mucho más rápido
que investigar en un libro) Si la simple observación de la realidad no basta
para ser concientes de la incidencia de la televisión, estas estadísticas
confirman su poder de informar, formar y motivar a la acción concreta.
Sobre todo en los programas
infantiles como las caricaturas y las telenovelas, es donde predomina el
erotismo y la violencia, pues los publicistas tienen un amplio conocimiento
sobre los ritmos de la sociedad y por ello saben a quién destinar los mensajes
y en qué horarios.
Dentro de lo que es la televisión
pública, no hay un horario en el cual indique el tipo de programas televisivos
que deben ser transmitidos o como bien se menciona los comerciales, pues
durante el día se pueden llegar a ver comerciales como el de “condones M” o
“condones sico”, donde se muestra cierto grado de erotismo; al igual transmiten
el comercial de “Zucaritas” en donde siempre practican algún deporte, pero al
consumir el producto se pueden hacer cosas maravillosas o con la propaganda de
Burger King que al fin y al cabo son productos nocivos para la salud, pero que
tienen un gran impacto dentro de la “economía de la gente”.
Su mal empleo del idioma es el que
hace que los niños adquieran ese lenguaje, desgraciadamente los niños se han
convertido en el principal foco principal de consumo, hay veces en las que los
papás comparten muy poco tiempo con sus hijos y cuando lo hacen es para ver
televisión, no está mal, de hecho es una buena manera para que compartan con
ellos otros tipos de programas y a los niños les agrade ver eso.
Al estar expuesto a todo tipo de
programación violenta, en la infancia, en vez de inculcar valores hacemos lo
contrario, solo estamos retroalimentándonos con antivalores. Además dentro de
la infancia ver televisión que provoca: probablemente que carezca de léxico
para poder comunicarse, por lo que es mejor regalarle un libro, que estar
viendo televisión. Implementar dentro de la familia y la escuela la cultura de
leer, para poder desarrollarnos de una manera “adecuada”.
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